Categoría: Libros y artículos

Boletín de Maizca

Queridas amigas, queridos amigos de Maizca​. Nos gustaría que os reservéis el día 1 de Junio para acompañarnos en la fiesta de celebración de nuestro 25 cumpleaños. Tendremos música, pasacalles,...

La pata patosa

La pata desplumada, cua, cua, cua, como es patosa, cua, cua, cua, ha metido la pata, cua, cua, cua, en una poza. ¡Grua!, ¡grua!, ¡grua! En la poza había un...

Escenas cotidianas

María González Reyes Texto original procedente de OMAL   La chica mira desde el otro lado de la barrera del metro. Ya ha pagado para entrar. Se detiene porque ve...

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Artículo de opinión-Perdemos todos los días, las mujeres un poco más

 

Perdemos todos los días, las mujeres un poco más

Por Amparo Pernichi, cooportavoz de Izquierda Abierta-Córdoba

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El anteproyecto de la reforma de la ley del aborto, se traduce en que las mujeres somos malas, tontas o las dos cosas a la vez y que desde luego necesitamos que alguien nos diga cuando podemos abortar y cuando no, no se nos vaya a ocurrir tomar decisiones por nosotras mismas, para este Gobierno andábamos ya muy sueltas.

Antes de 1985 se calcula que se practicaban unos 1000 abortos ilegales en clínicas privadas bajo la calificación de “raspado de quistes”, otras muchas mujeres no tenían más remedio que ponerse en manos de curanderas, cuyos métodos y medios higiénicos le dolerían a cualquier persona con un mínimo de empatía (de esas nos faltan datos como es natural). El resto, las que podían pagárselo, se iban a Londres de fin de semana y solucionaban su problema. ¿De verdad alguien piensa que por prohibirlo vamos a dejar de abortar?. El año pasado más de 100.000 mujeres se acogieron a supuestos que de aprobarse el anteproyecto de ley convertirían sus interrupciones del embarazo en un delito. El Ministro Gallardón ha creado un problema con un tema que ya estaba solucionando, la mayor parte de la ciudadanía admitía el derecho al aborto y ya no se generaban ni debate de enjundia, lo más que suponía era alguna manifestación de esas familias superultracatólicas reclamando el “derecho a la vida”, pero ¿qué vida?.